martes, 09 febrero 2010
En defensa del capitalismo global (I) PDF Imprimir E-Mail
JUAN GALÁN,   
lunes, 17 noviembre 2008

juan_galn.jpgPues sí, voy a ponerme, en estos mismos momentos, a defender el modelo económico que los últimos 70 años, más o menos, nos ha permitido llegar a los niveles de prosperidad en los que nos encontramos, incluso ahora que se han perdido miles de millones en bolsa o en quiebras y nuestros gobiernos están dispuestos a despilfarrar otros miles de millones hipotecando nuestro futuro e intentando salvar la cara de aquellos gestores que fracasaron estrepitosamente. Porque quien ha fallado no es capitalismo liberal, éste no ha existido aún, y segundo, porque el problema lo tienen los bancos centrales, sus dirigentes y quienes están con ellos, los gobiernos de turno.

Hay que recordar a los que ahora se apresuran a anunciar el fin del binomio capitalismo-liberalismo, y no sé si desear la llegada del comunismo, que hasta ahora todos hemos sido capitalistas, con mayor o menor intromisión, pero todos hemos sido capitalistas, y todos hemos estado regulados de alguna forma por el Estado. Nuestro capitalismo es un capitalismo de estado, no un capitalismo liberal.

Se pueden decir tonterías todos los días, tonterías como que los USA son los más liberales, ¿en qué? ¿Dónde? Son un país repleto de regulaciones, con elevados aranceles proteccionistas, con una reserva federal absolutamente intervencionista, decenas de agencias (ministerios o cuasi-ministerios), etc., etc. ¿Dónde está su liberalismo, con constantes regulaciones a causa de su guerra contra el terror, la droga, etc., y permanentes incrementos de gasto militares? ¿Dónde el liberalismo? De la misma forma que no podemos decir que nosotros seamos paradigma de la economía de mercado (Cajas de Ahorros, Caso Endesa, etc.). Si bien todo es capitalismo, en mayor o menor grado. También es capitalismo de estado el sistema económico chino, y ya se escucha a algún tertuliano que ese es el modelo a seguir: el chino. Mal nos va de verdad si aspiramos a seguir ese modelo y no el liberal. Las peticiones de más Estado nos llevan a eso, siempre nos han llevado a eso.

Para más inri tenemos que leer y escuchar que todo lo que sucede le da la razón a Marx: dónde, cuándo, por qué. El nobel de literatura Saramago así lo asevera en su blog. Habrá entendido la obra de Marx ese hombre, la habrá leído o habrá llegado a ella a través de los exégetas del marxismo como Althusser, del que luego hablaremos.

Hace unos años otro Nobel, éste sí, de economía, Amartya Sen vino a recoger un premio a España y habló sobre el futuro del estado de bienestar, sistema que no dudó en considerar el mayor logro de Occidente, una verdadera herejía contra el multiculturalismo, pero tampoco tuvo reparo en indicar que quizás era hora de replantearse algunas prestaciones sociales, ya que unos Estados como los europeos con más del 10 por 100 de parados no tendrían buen futuro. De hecho se extrañaba que hubiera gobiernos que ganaran elecciones y se mantuvieran en el poder con esos índices de paro. Y lo dijo en España, en los últimos años del Felipismo. Amartya Sen es un economista muy querido por los alterglobalización, no deja de ser partidario del libre comercio, pero aboga por una mayor redistribución e intervención para el reparto de la riqueza. Casualmente acaba de ser concedido el Nobel de Economía, más exactamente el Premio del Banco de Suecia, a Paul Krugman, otro economista querido por los intervencionistas, crítico con el Gobierno Bush, la mejor tarjeta de visita en Europa, y no hace mucho concedió una entrevista a El País, diario con el que colabora, y volvió a repetir lo mismo, el mercado de trabajo en Europa está supe-regulado y precisa una reforma urgente para nuestras economías no se hundan. Con más del 10 por 100 de parados el estado no aguanta. Ellos, los USA, estarán más en crisis que nosotros, algo que aún está por ver, pero con un 4 por 100 de desempleo saldrán antes de la crisis y con menos heridas. Son los economistas a los que ensalza ahora la socialdemocracia Española y Europea los que piden menos regulación en nuestro mercado de trabajo, más mercado, y no más Estado. Eso no sale en nuestros medios de comunicación.

Desde hace años los economistas de la Escuela Austriaca, liberales que poco o nada tiene que ver con la de Chicago de Friedman, han venido denunciado la política monetaria y el exceso de regulación en los mercados, han venido llamando la atención a los bancos centrales, sobre todo a la FED, a Greenspan y luego a Ben Bernanke, de que su política traería la crisis, que hundiría el sistema. La denuncia era clara, el sistema capitalista es capaz de absolver las turbulencias siempre y cuando no se altere tanto su esencia que estas sean tan grandes que el propio sistema se colapse. El dinero barato, que ha permitido una época de crecimiento incomparable, que ha financiado proyectos que nos hacen hoy la vida mucho mejor, a base de aplacamientos increíbles, y que han sacado de la pobreza en medio mundo a millones de personas, llevaba en su seno el gusano de la actual crisis, pero eso no obsta para reconocer que el sistema sigue siendo válido. Incluso acérrimos anticapitalistas como Luis Sandoval Ramírez, traductor al castellano de Kondratiev (teoría del ciclo económico largo), en 2002 publicó De la Globalización al Caos y a la Crisis, y pronosticó ¡para 2008! el estallido de la burbuja financiera, pero no para el resurgimiento de algún tipo de marxismo, sino para el inicio de un nuevo ciclo ascendiente del capitalismo, quizás impulsado por otra fuente de energía hasta ahora dejada de lado como el hidrógeno, el gas natural o la nuclear, ¿por qué no?

Otro Nobel de economía, Tobin, harto de la manipulación de su nombre por los antiglobalización y por ATTAC concedió en 2001 una entrevista a la publicación alemana Der Spiegel, que se puede leer en la red, donde además de negarse a tener nada que ver con ATTAC se declara manifiestamente Keynesiano. Tobin tras renegar de Attac se lanza, en 2001 recordemos, ha hacer todo un halago de la política económica de Clinton y Presidente de la FED en esos momentos, Greenspan. Como buen keynesiano Tobin no le da importancia al dinero y apoya el bajo precio del dinero. En 2001 le parecía la mejor política monetaria, inyectar dinero sin parar al mercado, para él la inflación no es mala y no es importante ahorrar. Precisamente lo que se denunciaba por los buenos liberales, los austriacos (Mises, Hayek, Rothbard); malo el bajo precio del dinero, malo el descontrol de la inflación y malo el bajo nivel de ahorro. Todos los que hemos hecho los últimos años.

Para colmo se nos intenta hacer creer que las hipotecas basura, subprime, son la consecuencia de una política liberal avariciosa, quizás recordando el pasaje de Adam Smith (un atraso y no un progreso para la libertad económica) sobre la benevolencia del carnicero y del cervecero, pero, por supuesto, sin haber leído a Smith. La realidad nos indica que fueron los Gobiernos demócratas norteamericanos, con Clinton a la cabeza y, Greenspan en la Fed, quienes dieron el visto bueno a Freddie Mac y a Fannie Mae, verdaderos proyectos de ingeniera social con el fin de conceder hipotecas a quien no podía pagarlas, frente a la tradición de los USA, Greenspan llego a recomendar las hipotecas de tipo variable.

Pero todo esto es cosa de los USA nos dicen en los medios de comunicación y nuestro Gobierno sin excepción. Y qué me dicen de los miles de hipotecas que se han dado a mileuristas e inmigrante con contratos temporales con nóminas trucadas en las asesorías. Ningún banco comprobada si las nominas eran reales o no. Tres nominas pedían, y con eso una hipoteca de 150.000 € a 35 años. No son eso hipotecas basura. Créditos para el consumo a interés ridículo, no es eso avaricia. No, para nuestros adalides de la opinión la avaricia está en Wall Street, nosotros no tenemos culpa alguna, y repiten cuan mantra socialdemócrata: el Banco de España lo hizo bien, el Banco de España lo hizo bien. Yo les preguntaría ¿el qué?

No es el fin del capitalismo, ni aunque lo diga Gabilondo en su homilía diaria. Hemos sido capitalistas y lo seguiremos siendo, ya que es garantía de libertad, hemos sido capitalistas de Estado y quizás, después de esto, cuando pase, seremos otra cosa, ojala más liberales, con menos intervención, pero salvo hecatombe y regreso del totalitarismo, seguiremos siendo una economía de mercado.

Los intelectuales de la catástrofe, literatos, actores y demás gentes acostumbradas a vivir bien de quien paga impuestos y a quien ofenden a diario con sus manifestaciones bien se aplicaban la siguiente reflexión de Raymond Aron que recordó que con demasiada frecuencia, se refería a los intelectuales franceses, parecían empeñados en hablar de los que no sabían, llegando al ridículo y al paroxismo manifestando ideas absurdas, lo que llevó a Camus a advertir que esas ideas siempre acaban en baños de sangre, pero que siempre era sangre de otros, nunca de los intelectuales. Y es entonces cuando recuperamos a Althusser y recordamos una de sus pocas declaraciones tras mayo del 68, hablando de fracaso de la revolución por no haber acabado en un baño de sangre proletaria, sin mártires la revolución era un fracaso. Muchos supuestos intelectuales están esperando que esta crisis hunda en la miseria a miles de ciudadanos para poder gritar victoria, para poder tener mártires a los que reivindicar. No será así. Capitalismo y libertad.


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